La chica bajó a besar su cuello apasionadamente y éste se limitó a arquearlo ligeramente para que ella continuase, hundiendo su mano en el claro pelo de ella; siguió besando su cuello y subió hasta su oreja, pasando la lengua bruscamente por esta haciendo que el joven se estremeciese y un escalofrío lo recorriese de arriba abajo. Exquisito.
-Soy Amy, encantada. –Dijo riendo sensualmente en un suave susurro que llevó al chico al extremo.-
El chaval giró de manera que la rubia quedó contra la pared e hizo que le rodease la cintura con las piernas mientras ella desabrochaba su pantalón. Un botón, un mordisco en el cuello, una mirada intensa, unas manos deslizándose por el cuerpo de ella, una camiseta en el suelo, una falda levantada y unos pantalones bajados… Un polvo. Una serie de movimientos desenfrenados que les hacía llegar al máximo nivel de placer, gemidos por parte de ella, suspiros suaves por parte de él, un dedo rozando el cielo, puro éxtasis, un orgasmo, suspiros ahogados y, finalmente, dos respiraciones agitadas de cuerpos calientes, un aliento que se mostraba de forma visible al chocar con la baja temperatura del exterior.
Ambos se vistieron y no se dirigieron la palabra, ella siguió su camino y él se quedó un momento pensativo, en el sitio. Una sonrisa torcida se dibujó en su rostro sin poder evitarlo al palpar sus bolsillos, se giró y ella ya no estaba, no había sido solo un polvo, también había sido un robo."
Escrito hace muchísimo tiempo, que conste.
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